Resiliencia: cómo aprender del pasado (parte 2)

Hace unos días había empezado con la serie de la Resiliencia. Ahora, en esta publicación te voy a comentar cuáles son las características de las personas resilientes y cómo podemos desarrollar esa capacidad.  La persona resiliente se caracteriza por poseer una serie de rasgos o características en su personalidad y carácter que la hacen muy notable al resto de las personas cuando se encuentran frente a situaciones dolorosas. Ellas son;

Confianza en uno mismo y autoestima
Las personas con una alta resiliencia saben de lo que son capaces, se conocen a sí mismos, creen fervientemente en sus capacidades y potencialidades, lo que les da seguridad que podrán superar las situaciones traumáticas porque saben que tienen la fortaleza interna para lograrlo. Esto también implica a que la persona resiliente no se queda con lo que le paso, sino que también tiene más objetivos y proyectos a futuro.

Sociabilidad: el apoyo social
No es lo mismo una persona que haya tenido un accidente fatal y no cuente con el apoyo de ninguna persona de otra que si tenga una red social que pueda ayudarla. Que la persona cuente con personas que lo ayudaran ante la situación traumática por la que esté pasando la ayudara a sentirse contenida y por lo tanto le dará la seguridad que con ellos puede salir adelante y solucionar el problema. Para no quedarse sólo con lo negativo de lo que les paso, es importante que se proponga proyectos e invite a sus allegados para poder contagiarse de la actitud, pensamientos positivos y compartir la sensación de logro con los demás. Esto ayuda a que pueda cambiar su estructura de pensamiento y comenzar a creer que las cosas pueden cambiar a mejor. El mismo apoyo social ayuda a que se pueda plantar mejor ante las dificultades. También, puede optar por otros modelos de personas diferentes a uno mismo y aprender de ellos que hay distintas formas de experimentar la vida.

Optimismo: una forma positiva de ver la realidad
El optimismo es ver la realidad desde una forma más positiva, de ver el «vaso medio lleno», esto quiere decir que la persona resiliente sabe que aunque esté pasando por una situación difícil podrán venir tiempos mejores, sabe que la vida va más allá de la situación actual. El optimismo y la esperanza son cualidades que van de la mano de la resiliencia y acá tiene que ver también cuál es el marco de creencias que tiene la personas; ¿cree que en la vida todo es negro?¿O piensa que aunque el día esté nublado es uno mismo quien le pone el color al día?. Las creencias religiosas también pueden ser un punto a favor de la misma;

Buenos pensamientos: ¿qué pensamos sobre lo que nos pasa?
Ligado al punto anterior, los buenos pensamientos tales como que; en la experiencia de la vida se puede aprender de las experiencias positivas tanto como de las negativas, la vida es un proceso de aprendizaje constante. El psicólogo Martín Seligman nos plantea que las personas que tienen pensamientos positivos y optimistas ven que los problemas de la vida son situaciones transitorias, específicos y que a veces se dan por situaciones que están fuera de nuestro control, pensar de esta forma nos permite pararnos desde una posición en la que podemos encontrar soluciones desde distintas puntos de vista ya que no nos enfocamos en que el problema abarca a todos los ámbitos de nuestra vida, sino en una situación particular. Imagínate, no es lo mismo ir por la vida como un caballo con antojeras, esos caballos que son preparados para carreras y que sólo tienen un margen de visión y es lo único que pueden ver, su realidad es lo que tienen en frente… el problema. Sin embargo, cuando no tenemos puestos esas antojeras de pensamientos negativos podemos ver la realidad desde distintos puntos de vista y darnos cuenta de aquello que sí podemos aprovechar y aprender, el crecimiento personal.Por último, te dejo una serie de preguntas que te servirán para darte cuenta de cosas que aún no has estado tomando en cuenta y que puedan ser un paso más para avanzar en tu proceso del desarrollo de la resiliencia. Por último, al final de las publicaciones del blog dejare una serie de «preguntas poderosas», las traigo como una de las herramientas fundamentales del Coaching. A través de las preguntas poderosas podemos conocernos más a nosotros mismos, saber que tenemos cosas de las cuáles hemos olvidado o no hemos tenido en cuenta,  y, a  desafiar aquellos pensamientos y creencias que nos limitan. Más adelante te compartiré sobre algunas técnicas que nos ayudan a cambiar nuestra forma de pensar; de la negatividad hacia la positividad y el optimismo, a cómo «reescribir» nuestra historia personal y aumentar nuestra confianza-autoestima.

 

Preguntas poderosas:

  • ¿Qué aprendí de esta situación?

  • ¿Con quien puedo contar?

  • ¿Qué cualidades han cambiado en mí?

  • ¿Para qué me paso / está pasando esto?

  • ¿Cómo lo resolviste?, ¿Cómo lo resolvieron otras personas?

  • ¿Cómo sos ahora a diferencia de cómo eras antes?

  • ¿Qué he perdido y qué he ganado?

  • ¿De qué me he dado cuenta?

¡Un fuerte abrazo¡