Resiliencia: cómo aprender del pasado (Parte 1)

«Las circunstancias externas pueden despojarnos de todo, menos de una cosa: la libertad de cómo responder a esas circunstancias»

Viktor Frankl

Hoy quiero comenzar esta serie sobre la Resiliencia que constara en dos partes donde te voy a compartir una visión diferente sobre el efecto que tienen los problemas y las dificultades que encontramos en la vida para que puedas verlos de una forma diferente y tengas la posibilidad de crecer a través de ellos.

Generalmente consideramos que luego de atravesar por una situación traumática o que nos causó gran dolor va a desarrollar en nosotros algún tipo de patología que va a impedir que podamos avanzar en nuestra vida con normalidad. Sin embargo, sólo un porcentaje mínimo es el que llega a desarrollar una patología.

El estudio realizado por Wortman y Silver donde recopilan datos en los que demuestran que la mayoría de la gente que sufre de una pérdida irreparable no se deprime, las reacciones intensas de duelo y sufrimiento no son inevitables y su ausencia no significa necesariamente que exista o vaya a existir un trastorno. Encontraron que las personas suelen resistir con insospechada fortaleza los embates de la vida, e incluso ante sucesos extremos hay un elevado porcentaje de personas que muestran una gran resistencia y que sale psicológicamente intacto o con daños mínimos del trauma. Los datos apuntan a que alrededor de las 85% de las personas que han pasado por un hecho o situación traumática sigue un proceso de recuperación natural y no desarrolla ningún tipo de trastorno. Es la psicología positiva la que nos recuerda que el ser humano tiene una gran capacidad para adaptarse y encontrar sentido a las experiencias traumáticas más terribles, a esa capacidad se la denomina Resiliencia.

 

¿Qué es la Resiliencia? Según los Psicólogos e investigadores Calhoun y Tedeschi la resiliencia es un fenómeno común entre personas que se enfrentan a experiencias adversas y que surge de funciones y procesos adaptativos normales del ser humano. Es visto como capacidad y un proceso el cual puede ser desarrollado y consta de dos aspectos relevantes; resistir el suceso traumático y rehacerse del mismo. A diferencia de aquellos individuos que se recuperan de forma natural, los individuos resilientes no pasan por este proceso, sino que permanecen en niveles funcionales a pesar de la experiencia traumática.
Otro fenómeno que surge del tema es el Crecimiento Postraumático y el cual puede considerarse como sinónimo de Resiliencia, el mismo refiere a la posibilidad de aprender y crecer a partir de experiencias adversas. Es decir, cuando se habla de Resiliencia (o crecimiento postraumático) se hace referencia al cambio positivo que experimenta una persona como resultado del proceso de lucha que emprende a partir de un suceso traumático.

 

Los autores dividen en tres categorías el crecimiento postraumático que pueden experimentar las personas: cambios en uno mismo, cambios en las relaciones interpersonales y cambios en la espiritualidad y filosofía de vida.

  • Cambios en uno mismo: el aumento de la confianza en las capacidades para afrontar cualquier adversidad que pueda ocurrir en el futuro, el individuo se siente capaz de enfrentarse a cualquier cosa. Este tipo de cambio puede encontrarse en aquellas personas que, por sus circunstancias, se han visto sometidas a roles muy estrictos u opresivos en el pasado y que a raíz de la lucha que han emprendido contra la experiencia traumática han conseguido oportunidades únicas de redireccionar su vida. Generalmente las personas que han pasado por situaciones traumáticas y han logrado sobrellevarlas construyen una confianza personal que les hace sentir que pueden con todo lo que tengan en frente y no se dan por vencidos con mucha facilidad.

  • Cambios en las relaciones interpersonales: muchas personas ven fortalecidas sus relaciones con otras a raíz de la vivencia de una experiencia traumática. Suele ser común la aparición de pensamientos del tipo “ahora sé quiénes son mis verdaderos amigos y me siento mucho más cerca de aquellos que antes”.

  • Cambios en la espiritualidad y en la filosofía de vida: las experiencias traumáticas tienden a sacudir de forma radical las concepciones e ideas sobre las que se construye la forma de ver el mundo. Es el tipo de cambio más frecuente. Cuando un individuo pasa por una experiencia traumática cambia su escala de valores y suele apreciar el valor de cosas que antes obviaba o daba por supuestas.


Por ejemplo, como es el caso de Marcos, un conocido que hace unos años por un descuido en su trabajo tuvo un accidente que lo dejó en sillas de ruedas, en principio los doctores no le habían podido dar un plazo exacto en el que pudiera volver a caminar, sin embargo luego de seis meses de rehabilitación volvió a caminar. Y, desde que tuvo el accidente me comento que empezó a ver la vida de una manera distinta; empezó a valorar mucho más su tiempo: en cómo lo malgastaba y el poco cuidado que tenía consigo mismo y su salud, también comenzó a valorar más el tiempo que pasaba con su familia. Hoy en día tiene varios proyectos bajo el brazo y más allá de las dificultades económicas por las que está pasando continua con su plan y poco a poco está acercándose a lo que se propuso. Marcos me comenta que de no haber sido por el accidente hoy no se sentiría con tal confianza y tan enfocado en sus objetivos. Muchas veces, si nos ponemos a pensar, nuestros logros más grandes se han debido por transitar un fuerte dolor o frustración emocional.


Ejemplos de personas que han marcado la historia por su capacidad de resiliencia se puede mencionar a Nelson Mandela quien estuvo 27 años en prisión por luchar contra la segregación racial, cuando terminó su condena logro abolir el apartheid de África uniendo a todo un país y se lo reconoció con el Premio Nobel de la Paz. Otro ejemplo puede ser el de Viktor Frankl, que en 1942 en pleno régimen Nazi él y su familia fueron prisioneros e internados en los campos de concentración. Y, fue tras haber sobrevivido al Holocausto que se convirtió en uno de los más grandes propulsores de la Psicología del Siglo XX y creador de la Logoterapia, psicoterapia basada en el existencialismo; en la búsqueda del sentido.

Por último, que las personas puedan tener un crecimiento postraumático o ser resilientes respecto a situaciones adversas no implica que pasen por dicho proceso sin dificultades. Es común que mientras pasen por la situación sientan emociones negativas, de dolor y estrés, es más, los psicólogos nos plantean que muchas veces sin la presencia de dichas emociones negativas el proceso de crecimiento no se produce. En la segunda parte de esta serie te voy a comentar cuáles son las características de la persona Resiliente y cómo podemos desarrollar esa capacidad.

¡Un fuerte abrazo!